domingo, 3 de junio de 2012
Me considero una persona fuerte, aunque tenga mil miedos, mas de lo normal y sea extremadamente perseguida, con todo. A veces no puedo ser lo suficientemente egoísta como para dejar de ocuparme de los problemas de los demás y abrirme. Estoy segura de que a alguien le sorprende más verme llorar a mi que a otra persona. Ya que no soy de mostrar mis sentimientos. Soy mas bien cerrada a todo ese tipo de cosas. En toda mi vida, me gustaron mucho dos personas, y con ninguna de las dos funcionó. A veces no cuento mis problemas por la simple razón de que pienso que la gente ya tiene los suyos y no tiene que bancarse los míos. Pero lamentablemente eso no está bien, aunque llega un momento en el que exploto, una vez cada tanto pero exploto. La primera vez que me pasó fue el año pasado, con quien en ese momento era mi mejor amiga. Sentí un alivio profundo, me largué a llorar porque no soportaba que la gente me trate mal solo porque saben que soy mas fuerte que el resto. La segunda y última vez que lloré en público fue hace poco. Usando de excusa una nota baja y deseando profundamente que mi vida se acabara. Sentía que ya no tenía sentido seguir así. También me alivió saber que al levantar mi cabeza estaba rodeada de mis amigos, quienes están en las buenas y en las malas. Siempre va a haber alguien que te quiera hacer caer, pero a veces es lindo levantar la frente y ver la gente que sí vale la pena. Soy fuerte, mucho. Eso puede ser tan bueno como malo, pero yo sé, que no cualquiera puede tirarme, no a mí. Al fin y al cabo el único que pueda hacerme caer va a ser el que siempre estuvo para mi, ya que no podría soportar su pérdida o su traición.
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